lunes, 16 de junio de 2008

Cádiz , me encantan sus misterios




Voy a contaros un viaje que me gusto mucho. Después de traer muy buenas notas, llorar un poco, hacer teatro y poner pucheros y de intentar decir porque quería ir, conseguí que me llevarán a Cádiz. Los pucheros nunca me funcionan, pero decir las cosas porque las quiero sí. Pero hago las dos.
Tuve que esforzarme mucho para convencer a mi tío y madre que yo también soy del equipo de Años Luz, y que no tengo la culpa de ser pequeña. Ellos querían ir al Congreso de ovnis de Jerez. Y luego ir a Cádiz a revisar casos pendientes que les habían contado en unos años. Y pensaron que yo me aburriría, pero al final me compraron mi billete, y me hice contenta la maleta.
En el avión como siempre me lo pase genial, se me van las horas volando porque me dedico a ir jugando a ver si veo algo entre las nubes. Siempre me pillo ventanilla por si tengo suerte.
El congreso fue interesante. Había gente que creía en los ovnis y otros que decían que eran aviones, pero se llevaban bien, no como en la tele que se pelean e insultan. Aquí eran amigos.
Todos eran simpáticos. En el público había jóvenes, aunque la única niña era yo. Grabé con mi cámara. Y escuche todo, porque me gustó lo que decían y me hacían pensar. Felicité a los que hablaron, porque se trabajaron mucho todo, hasta fotos. Aunque creo que no entendieron que a mi me gustara tanto escucharlos.












En el cole y con mis amigos luego comenté todo y también había quienes creían y otros que no, pero tampoco nos peleamos porque somos amigos de verdad. Luego fuimos a cenar. Me pusieron una enorme hamburguesa, pero me reí con el flamenquín de mi mamá era tan grande como una varita mágica y tan gordo como mi puño. Como los mayores hablaban de sus cosas yo les escuchaba y comía. Hubiera hablado pero me daba vergüenza molestar. Luego si hablé con todos, eran muy simpáticos. Como estábamos en Jerez nos fuimos a Cádiz con Paco, un investigador de Sevilla amigo de mi mamá.
El Hotel tenía cinco camas y sólo éramos tres. Era un club náutico. Y tenía una virgen a la que rezaban para llegar a puerto y tener pesca, la tenían abajo era preciosa. Teníamos una terraza grande que daba al mar, casi, casi estamos en el. Había barquitas allí y a lo lejos teníamos una base militar, me lo dijo mi mama y el señor del bar. Allí todas las noches mi madre y yo hicimos alertas, ¡me encantan¡. Mientras mi tete se acostaba para levantarse de madrugada he ir a investigar un caso de una explosión, nosotras poníamos las cámaras y los ordenadores al mar.
Una noche nada más salir vimos una bola de luz roja, mi mamá decía que era un barco o una bolla, eso que flota en el agua. Pero aquello voló y se fue, y no le dio tiempo a fotografiarla, así que no quiere hablar de ello.
Me encanta mirar al cielo. Desde niña hacemos alerta, en el campo, en la montaña, en las terrazas, en las azoteas, en cualquier sitio donde estemos nunca nos acostamos sin mirar al cielo, aunque llueva, por si tenemos suerte de ver el ovnis, pero también para ver la Luna y las estrellas. El Universo es muy grande. A veces me pregunto, si lejos de aquí, allí, perdidos en algún lugar habrá otro niño o niña que mira a la tierra y se pregunta si existimos. Espero que no os riáis, pero es que es verdad que lo pienso. De día conocí a Esther, la hija de Ana y Paco. Es como mi muñeca nenuco. Es rubia y con los ojos azules e igual de buena. Yo quería cogerla mucho porque no tengo hermanitas. Y me la dejaron un poco, muy poco. Pero me dejaron llevar su carro.
Como mi mamá y tete siempre tienen que ir a hablar con gente que ha visto algo o ir a los sitios que le dicen, me he acostumbrado a observarlos. Mi mamá me enseña a mirar de verdad como habla la gente, a escucharlos de verdad y ver que hacen mientras, como se mueven, como miran, si repiten o no palabras, como ponen las manos o los ojos. Dice que es una forma de intentar saber si han visto y cuentan recordando o si son imaginaciones. Y tomo apuntes de lo que veo.
aunque los tomo tan deprisa que luego me cuesta entenderlos.









Cádiz huele a mar y pescadito frito al mediodía, a la hora de comer. Es pequeñito pero tiene muchas Iglesias, una Cueva Santa, Un puerto lleno de pescadores que han visto luces salir del mar o volar en el cielo, Y militares de mar. Fuimos a verlo todo. Pero no me dejaron ir a un bar cerrado por los fantasmas, ni a un asilo abandonado que tenía historias de muertos. Así que se turnaron para estar conmigo. El que se quedaba cuidándome investigaba ovnis, el otro iba a esos sitios. Mi tío se levantaba de madrugada para ir a ver un lugar donde en una explosión mató a mucha gente y niños y donde dicen hay fantasmas, ha sido luego escuela y ahora estaban haciendo obras. A media mañana o tarde quedábamos con Esther y sus papás. Una vez fuimos a ver a la abuelita y me puso para comer un pez que parecía una ballena y era demasiado grande para mi. Pero estaba buenísimo, como todo el pescado que comí por allí. Allí me puse un poco triste porque Toby, el perro de Ana , al que yo conocía por videos y fotos , me ladraba como hace con los extraños y no lo pude acariciar. Es que fue maltratado de pequeño y llevado a la perrera donde Ana lo recogió, porque es muy buena.










Bueno en Cádiz hice muchas fotos y videos y mientras mi mamá o tete hablaban con la gente, yo también los grababa para luego tener yo mi propio reportaje y hacerme mis ideas de lo vivido. Al volver me puse triste. Pero las penas se me quitaron en Madrid. Y en Barcelona ya no tuve ninguna. Porque me dio la sensación de que volvería. Y además tenía un regalo, ¡un cuadro de una foto mía!. El señor de Anomalía me lo había hecho, y me emocionó mucho que se hubiera acordado de mi, una simple niña que estuvo oyendo sus charlas.







Casi un año después Esther está más grande y más guapa, la he visto en fotos. En Barcelona me acordé del cura viejo, pero que muy viejo que nos contó cosas de los misterios de Cádiz.
Nos dijo que había habido hace años un tsunami y que un cura sacó una cruz a la calle rezó a la virgen y de allí no pasó el agua de las olas gigantes . Vimos la placa que lo dice. Creo que una noche soñé con ello. Con gente arrodillada en aquella calle todos llorando y rezando de rodillas y un cura de pie con su ayudante poniendo la cruz. Creo que por eso mi madre no quiere que oiga esas historias, porque luego las sueño o imagino. pero no tengo miedo, sólo pienso en ello.
Para imaginarme que pasó. Porque me sorprenden esos misterios que van pasando y que son momentos donde gente normal como yo vive cosas increíbles, buenas y malas.

4 comentarios:

Ana María dijo...

Anaïs, a mi también me encantó cuando vinísteis, y a Esther mucho más. Espero que vengais pronto, pero para eso ya sabes, a estudiar y sacar buenas notas. Si no podeis venir, porque yo sé que las cosas no salen como queremos sino como se presentan, te prometo que iremos a Barcelona a verte, aunque ya sería para el año que viene, cuando Esther sea un poco mayor.

Se nota que tu madre y tu tete te han enseñado bien y que tienes mucho talento. Sigue así que vas por buen camino.

Un beso muy fuerte de parte de tus amigos-primos de Cádiz.

Anónimo dijo...

Y que te parecio Jerez?????? jajajajajaja es que yo soy de Jerez y Tina de Cádiz, siempre estamos con lo mismo.

A ver si venis mas por aqui, que tenemos muchas historias y misterios que contaros denuestra tierra, y leyendas muy bonitas que seguro que te gustan.

Ana Ferrer
www.foronuevadimenison.com

Tina dijo...

Jo!, Anaïs, me has hecho emocionarme, lo sé, soy muy "ñoña" y me emociono con mucha facilidad. Todo lo que cuentas me asombra, sobre todo la manera en que la cuentas. A veces cuando te leo, veo en ti la niña que yo fui, como tú, así de curiosa y a la que le gustaba aquello que a los niños de mi edad no prestaba atención.

Me ha encantado leer tus vivencias en mi ciudad. Los misterios que aquí narras también me los contaron a mi cuando tenía más o menos tu edad, y es por ello que sigo descubriendo otros misterios más de mi ciudad.

Muy chulas las fotos !! y anda que Esther no es preciosa ni ná jeje.

Conozco el hotel donde estuviste y la virgen que está allí. Curiosamente no hace mucho pasé por allí.

Me ha encantado la foto de la bahía en la que se ven los barquitos. Voy allí mucho, sobre todo de noche, con mi novio, porque es la bahía es preciosa pero mucho más de noche, donde se pueden divisar muchas luces extrañas como tú has contado, quizás la mayoría son explicables, pero no deja de ser curioso. Me encanta también ir allí a pescar de noche con mis amigos, en verano, siempre observamos extrañas luces. Es una pasada.

En fin, que me has emocionado y me has hecho reflexionar mucho.

Gracias por tu blog porque nos haces pasar unos ratos estupendos leyéndolo.

Yo sigo aquí, leyéndote diariamente.

Un besito reina y que te sigan gustando los miterios !!
Muaaaaaaks
Tina.

Anaïs Madera Roldán dijo...

Ana María me acuerdo cuando fui a Cádiz y vi a Esther, y espero poder ir pronto a veros otra vez, en Cádiz o en Sevilla.
Me acuerdo mucho de vosotros, sobre todo de Esther.

Ana me gustaría mucho escuchar esas historias de misterios de vuestra tierra. Jérez me pareció muy majo, igual que Cádiz. Me gusta vuestro foro.

Tina me encantan tus palabras. Gracias por ponerme en el foro. Yo también me he emocionado cuando he visto el foro y que me habéis puesto un link