viernes, 4 de julio de 2008

Me gustó el Misterio de un Hotel con fantasmas en Bilbao...¡yo también ayudé a investigar!



Me encantó mi viaje al País Vasco, pero me vine maravillada de Bilbao. Tengo cuatro primas guapísimas allí y unos tíos muy simpáticos que se quedaban conmigo cuando los mayores se iban a investigar cosas peligrosas y no me dejaban acompañarlos.
Me dijeron allí que la lengua vasca no tiene el mismo origen que la nuestra y que son de una raza de un principio desconocido. Pero yo no quiero hablaros hoy de eso, sino que dormí en un hotel que antes era un viejo seminario jesuita, esos curas que son jesuitas o de la compañía de Jesús.
Y fuimos allí porque nos habían dicho que pasaban cosas raras.

Olía a velas de esas de iglesia, pero no había. Las cosas se movían, pero creo que pudo ser que estábamos emocionados por si pasaba algo. Estábamos en los pasillos y la gente se oía en las habitaciones. Una pareja se oía gritar, creo que se besaban y esas cosas. No eran fantasmas.
Pero a la hora que decían los ascensores se pusieron a subir y bajar los dos, a abrirse y cerrarse las puertas, y fue genial, un poco de miedo, pero divertido porque quería grabarlo todo.
Luego me contaron un montón de historias de gente que trabajaba allí y había visto de todo.
Unos creo que vieron porque otros se lo habían contado. Algunos me parecieron que por como me lo contaban le ponían mucho emoción para ser mentira. Y luego también había allí compañeros de trabajo que se reían de lo que explicaban sus amigos. Por lo que supongo que estos no han visto ningún fantasma...¿?






Estuvimos mucho rato observando los ascensores. Como habían hablado con nosotros los técnicos esos que los tienen siempre funcionando bien, y nos dijeron que era un defecto que tenían, pero no era técnico, Y que los viejos, los primeros que hubo colocados tenían en mismo problema, subían y bajaban, cada madrugada a unas horas.
Nos metimos dentro, las puertas no cerraban, dábamos al botón y se dedicaban a hacer como si cerraran sin llegar a hacerlo, y luego se volvían a abrir, mientras el otro ascensor subía, cuando nos bajábamos de este se cerraba y se iba, entonces subía el otro. A mi me resulto divertido y estaba muy nerviosa haciendo pruebas y grabando.
Y ese olor a vela encendida, era guay, parecía que estábamos en una iglesia, pero era un quinto piso, y allí no había nada religioso.


3 comentarios:

maite dijo...

Qué valiente eres Anaís!!
Jejeje....Me recuerdas a mí con tu edad!
Sigue así, que la generación
del misterio, siga adelante!!!
Un besote
Maite

Belduque dijo...

Estimada Anaïs:
Te deseo lo mejor de lo mejor en este camino que inicias dentro del mundo del misterio; solo recuerda siempre guiarte por la verdad, la objetividad y la imparcialidad.
La suerte no existe...
Te deseo mucho éxito!
Atte:
Belduque.

Anónimo dijo...

Hola Anais
Sigue con este buen camino Wuapa,
Un Fuerte abrazo.
Laura.