lunes, 14 de julio de 2008

Me gustan los misterios del Más Allá y del infinito



La gente en este planeta nos preguntamos donde están los límites de lo que vemos e imaginamos. Yo no soy capaz de entender el infinito, apenas comprendo lo inmenso de las cosas. Por eso no tengo problemas en pensar que puede haber mucho que no es que no vea, si no que ni siquiera me imagino que exista.
Los telescopios grandes están buscando las líneas donde termina el Universo. Pero supongo que hasta que no lo encuentre alguien y vuelva para contarlo con pruebas no lo vamos a entender. Igual sucede con el Más Allá. Para mi es uno de los misterios más familiares. Porque me pregunto si existe desde que perdí, por morir, a personas que quería mucho. Y me preocupa que desaparezcan sin más. Que su vida haya sido un suspiro humano y que luego cuando nos muramos los que nos conocimos ya nadie los recuerde. Sólo los famosos son recordados. Pero en este planeta han pasado millones de seres humanos, que fueron energías vivas y cerebros que pensaban, almas que sentían dolor y alegría…¿son sólo polvo en sus tumbas?. Espero que unos se hayan convertido en energías que guían a otros y que algunos, los que puedan hayan reencarnado. No sé si será verdad, pero tendría un sentido nuestra vida. Por eso no me cuesta pensar que entre unos que se convierten en energía y otros que renacen, también los haya que no están en ningún sitio o que no se han ido del todo de aquí, los fantasmas.
Muchos los miran con miedos. Pero yo no, porque han sido vivos, muchos pueden ser familiares de personas. Y me gustaría saber como se sienten. Además así me explicarían cosas, para yo saberlas, cuando esté en ese lugar. Mucha gente me cuenta que ve a estos seres muertos. Unos se despiden de ellos, otros los cuidan, otros están en los lugares donde vivieron. Antes estas personas hubieran sido quemadas por brujos y no hubieran podido contar lo que ven. Y luego hay otros que mienten mucho y dice que ven, pero se les nota que no. Pero es muy difícil saber quien engaña y quien dice la verdad, porque los que no vemos lo que nos cuentan no podemos saberlo.



Una monja profesora de mi madre, veía a otras monjas que había conocido en la escuela donde habían vivido. Una madre que tenía tres hijos, cada vez que tenía un cuarto moría uno de los mayores, así perdió a cuatro. Decía verlos a todos, era la abuela de Sara, una amiga mía un año menor que yo. La mujer se cayó de las escaleras en su casa y falleció. De las hijas que le quedaban con vida, la menor y madre de mi amiga se fue a vivir allí con su padre. Y la madre de mi amiga la notaba pasar a su madre en espíritu, un poco antes de que su padre también se cayera y muriera igual. El caso de la familia de mi amiga Sara es uno de esos muchos que he conocido en mi vida y que me han hecho pensar mucho. Primero por la casualidad y mala suerte de que no podía nunca tener cuatro hijos vivos. El primero murió de un corte de digestión al venir de la playa y beber agua fría era el mayor de todos. El segundo murió al caerse de la moto que conducía otro chico. Y la tercera murió atropellada por un coche que se subió a la acera. El padre se convirtió en el enterrador de mi pueblo, porque como tenía allí a sus hijos y siempre estaba allí, le dieron el trabajo. Todos los de la familia eran normales, pero veían o notaban a sus familiares. Luego muchas veces he dio a casas con mi madre y mi tío a investigar unas formas blancas como con alas que gente había visto antes de morir un familiar. Apenas se ven unos segundos y están dentro de casa.
Una señora contó que fue con su madre a una revisión, la mujer entró sola y al rato salió diciéndole a la señora: “¡hija nos vamos de aquí que no me gustan los hospitales!. Las dos mujeres (que también la hija es mayor) salieron del hospital de Bellvitge y cuando fue a por el coche para subir a la madre esta desapareció. Se salió la mujer y estuvo mucho tiempo buscándola. Volvió a entrar y allí preguntando se dio cuenta que había mucho revuelo, le dijeron que una mujer tenía el corazón parado. Y ella preocupada porque su madre había desaparecido. Luego la llamaron por los altavoces, y al entrar le dijeron que su madre había fallecido. Ella decía que era imposible que la había perdido en el aparcamiento. Pero allí le contaron que era imposible, porque no había llegado a salir nunca. ¿Quién era la mujer que le dijo que se fueran si no era su madre?.
Bueno yo no entiendo del infinito, ni del más allá. Pero estas cosas las cuentan llorando muchas personas. Y aunque otros les dicen que es mentira, ¿por qué alguien iba a inventarse algo tan grande con un familiar que quiere?. Tal vez están estudiando a gente que miente y dicen ver cosas y a lo mejor deberían preguntar más a la gente corriente que les pasa estas cosas importantes en sus vidas, aunque sólo sea una vez.

1 comentario:

anwbys dijo...

Me gusta mucho el tema de los familiares fallecidos, personas que ven a personas y luego desaparecen, y personas que ven a los muertos. Me apasiona mucho el tema y quiero entender cómo son, qué les pasa, dónde están, por qué sólo unos pocos pueden verlos y los demás no.

Bueno, me lío mucho. Corazón, sigue mirando desde lo alto del Monserrat para que las vistas sean las más amplias y no te quedes con mirar sobre la carretera.